Los estampados florales sin duda se encuentran en plena actualidad, y más presentes en la pasarela que nunca. Sin embargo, la diseñadora venezolana se mueve rápido y, mientras unos disfrutan hoy del boom floral, Carolina Herrera ya tiene su talento puesto en otra parte.

Su impecable colección de verano inspirada en el pintor Jeremiah Goodman, da ahora paso a una nueva propuesta mucho más rústica, basada en el concepto campiña chic: “Son vestidos elegantes y maravillosos blusones de chiffon que sirven para acudir a una cena de gala en un cottage, tras un día de cacería.” declaraba Herrera a Style.com.

De acuerdo. Nosotros no tenemos cottage… Se trata de un concepto muy inglés. Sin embargo, me vienen a la mente un buen número de damas de alta sociedad, hijas y esposas de terratenientes del sur cuyo estilo se ajusta firmemente a la nueva temática de la diseñadora.

Entrando en materia, los pantalones de montar combinan suavemente con prendas a capas como son sus deliciosos chalecos de cashmere, capas de cuadros e interminables abrigos con forros que ilustran las aves salvajes de un campo otoñal. Los jeans de terciopelo, las chaquetas ecuestres y los sombreros de montar con aplicaciones de pluma componen el eje principal de la propuesta prêt-à-porter, sin embargo, las salidas de noche tampoco tuvieron desperdicio alguno.

Sus trajes de escote asimétrico color azul tintado exhiben brillos que surgen de tejidos como el jacquard y vienen acompañados por detalles en pelo de zorro que aportan gran movimiento y lujo a la propuesta.

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