(No es la idea hacer copy paste de lo que escribe Efraim Medina, pero lo descubrí hace poco y me parece lo máximo. Esto me pareció interesante…)

A. La idea que cualquier mujer tiene de sí misma está determinada por su cuerpo; el cuerpo es su cómplice y enemigo. Su mente gira en torno a su cuerpo noche y día, el cuerpo es su refugio, su bebé de oro puro y a fin de cuentas su verdadero amo. Y es obvio que entre más bella es una mujer más feroz es la relación con su cuerpo. No es el hombre la fuerza que oprime a la mujer, es su propio cuerpo quien la reduce, la somete y le otorga o no un valor.
B. Lo artificial es el hombre y de esto deriva su obsesión por la realidad. El hombre, a través del pensamiento, ha construido la realidad. Por supuesto, para afirmar y limitar esa realidad ha usado la fantasía. El mundo del hombre está hecho de rascacielos, cajeros automáticos y papas fritas. El arte le sirve al hombre para decorar, deformar, interpretar e inferir su propio mundo. Las ideas son para el hombre lo que el cuerpo para la mujer.
C. Lo natural es la mujer y por eso busca seguridad en el artificio; el hombre ha creado para la mujer un universo cosmético y ha elegido el cuerpo de la mujer como dios absoluto del consumo. El cuerpo de la mujer es el producto esencial, la mercancia definitiva. El hombre le ha arrebatado el cuerpo a la mujer para convertirlo en el inagotable eslogan de todos sus fines. 24 horas al día el cuerpo de la mujer sirve de filtro para vender todo tipo de basura; un auto rojo, una tostadora de pan, un cepillo de dientes… Los cachivaches, acompañados del cuerpo de una mujer, nos acosan, invaden nuestros sueños para inocularnos ansia. Ella es la criatura sin rostro detrás de mil y una máscaras.
D. Para darle un sentido a su fría y monótona artificialidad el hombre ha inventado lo sexual y sentimental. Es obvio que al principio el sexo era simple y magnífica biología y los sentimientos un mecanismo de defensa y superviviencia. Lo sexual y sentimental son conceptos relativamente nuevos, y en ambos terrenos el hombre es inferior a la mujer. Lo sexual y sentimental es inherente a la mujer, esto el hombre no lo entiende y por eso es torpe e ineficaz al confrontarse con la mujer.
E. La mujer es una criatura sexual y lo es en el mismo sentido en que un león es un felino; el león no tiene dudas cuando persigue un venado, la mujer no necesita pensar en el sexo. El sexo no es una obsesión para la mujer, está en ella y casi no le interesa. El hombre existe para el sexo porque no lo contiene; el sexo es algo “alla afuera”, tiene que salir a buscarlo. Para el hombre el sexo es la mujer, poseerla es su objetivo.
F. El hombre es una criatura imaginaria, necesita tener el control para sentirse “real”. Lo atemoriza ser vulnerable y para alejar los fantasmas conceptualiza todo (como estoy haciendo). La mujer se excita con las cosas más absurdas e inesperadas, el hombre con un par de grandes y lacónicas tetas, el redondo culo o el acolchonado y peludo sexo femenino. El sexo del hombre es previsible, le basta frotarlo un poco. El de la mujer un laberinto que el hombre jamás descifra. El hombre usa el sexo para calmar la ansiedad, la mujer para los más diversos y extravagantes objetivos.
G. La sexualidad del hombre es plana, le basta un poco de fricción para eyacular y desconectarse. La sexualidad de la mujer es compleja, necesita comunicarse, pero el hombre chupa y fricciona creyendo que eso basta. El hombre. como toda criatura inferior, encuentra sosiego en el coito. El verdadero orgasmo de la mujer es el parto. El hijo la condena y la libera.
H. El hombre, aún el más hábil, es un pésimo amante porque se concentra en el cuerpo de la mujer y la olvida. Chupar y sacudir es la monótona estrategia del hombre. El hombre abraza a la mujer, la besa, le lame la columna, le chupa las tetas, el culo, la sacude en diversas posiciones y ella para seguirle la corriente hace más o menos lo mismo. Un chimpancé de circo resultaría más imaginativo. El hombre entiende el sexo como un deporte de resistencia y no como un lenguaje. Es incapaz de sentir las leves resonancias, ignora lo que ella en verdad desea. Es un pobre mamífero pataleando sobre una superficie. Su minúsculo artefacto no penetra, resbala. Es la mujer quien posee y compadece al hombre.
I. Un hombre que ejerce la prostitución heterosexual, ¿cuántas clientes puede satisfacer en un día? Hace algunos años una chica de 46 kilos llamada Sabrina tuvo sexo con 622 hombres en 24 horas para romper el record del gang bang que poseía la artista porno Annabel Chong.

*Adaptado del libro Técnicas de masturbación entre Batman y Robin (Editorial Planeta)

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